Hay que personas que, no se sabe muy bien por qué, parecen como tocadas por una varita mágica: hagan lo que hagan, digan lo que digan, nada por aquí, nada por allá, no pueden pasar desapercibidas. Y por desgracia, no suele tratarse de científicos, médicos, biólogos, escritores o economistas. No. Suele tratarse de personas cuya actividad profesional suele girar, y nunca mejor dicho, en torno a un balón o similar. Y francamente, los contenidos no suelen ser muy profundos, que digamos.
Y sin duda, en este sentido creo que nadie ha tenido en España un protagonismo como el que, desde su llegada al Real Madrid, ha adquirido el portugués Mourinho. No voy a ocultar mi madridismo, mis ya 25 años de socio del equipo blanco, mi admiración por los valores que siempre ha tenido esta entidad y la alegría que me supuso, este verano, su fichaje, aún reconociendo los muchos e importantes errores en que está incurriendo, errores no tanto de fondo como de forma en sus manifestaciones, que no siempre casan con la grandeza y el señorío históricos de la Casa Blanca.
Sin embargo, me parece absolutamente surrealista la trascendencia que, sobre todo desde los medios de comunicación, se le está otorgando a cuanto hace, dice e incluso dicen que piensa. Sin entrar en si tiene o no razón, todo cuanto diga o haga no deja de ser la opinión o acción de un entrenador de fútbol de un equipo de fútbol. Y ya está. Sin más. Y eso, ¿merece páginas enteras en periódicos, minutos en nada menos que telediarios, horas y horas en programas deportivos en televisión, con debates monográficos sobre polémicas suscitadas en torno a él, y no siempre creadas por él? Yo creo que no.
Señores, ¿en qué estamos cayendo? ¿De verdad es tan importante lo que diga Mourinho, sí, vale, el mejor entrenador del mundo, como para darle tanta importancia? ¿Realmente merece tanto espacio si se lleva mal con Valdano, con el presidente, con algunos jugadores, con otros entrenadores o con quien sea? ¿No está ocurriendo un fenómeno parecido al de la prensa del corazón, que lleva años convirtiendo a auténticos memos y mequetrefes en personajes de pacotilla que durante un tiempo se ríen de todo el mundo a base de montajes del todo a cien? Durante un tiempo les llevan a teles, saraos y demás, pagando a toca-teja, cambiando los ladrillos en el bolso por fajos de billetes y a correr hasta la próxima tomadura de pelo.Y luego, al baúl de los recuerdos, que ya hay otro friki catódico. Por favor.
Ya está bien. Dejemos a Mourinho en paz. Ni es tan importante ni tiene tanta importancia lo que dice. Es un e-n-t-r-e-n-a-d-o-r d-e f-u-t-b-o-l. Punto. Ni ha descubierto una vacuna milagrosa, ni ha descubierto el origen del Universo ni va a solucionar el cambio climático. No. Que hable de fútbol, de lo suyo, de su equipo, de su Real Madrid, de sus jugadores, y ya está. Y de lo demás, que le dejen tranquilo; que no le lleven a los altares; que no digan ni Mou.






